Ecología y economía
El cuidado del medio como estrategia para no perder mercados
En ese marco se inscribe la renovación del “Plan de Acción Nacional para Reducir la Interacción de Aves con Pesquerías”, aprobado recientemente por el Consejo Federal Pesquero.

La protección de aves marinas está siendo exigida desde los Estados Unidos.
(Foto:: Eber Ezequiel Puliti)
Jueves 2 de septiembre. 00:20
El impacto que la actividad económica genera en el medio ambiente cobra cada vez mayor protagonismo, no sólo en términos ecológicos, sino también económicos.
La industria pesquera local no escapa a estas circunstancias. Las exigencias que parten de los principales mercados compradores de nuestros productos son cada vez mayores.
Como muestra, vale mencionar los Reglamentos 1005 y 1010 de la Unión Europea contra la pesca ilegal, no regulada y no reglamentada que obliga certificar el origen lícito de las cargas a ingresar.
Por su parte, Estados Unidos le está solicitando a la Argentina que certifique que las operaciones de su flota pesquera tienden a proteger a diversas especies marinas, entre ellas las aves.
“No sabemos si esto es una barrera comercial, o no, pero tenemos que estar preparados para responder a pedidos que apuntan al cuidado de todo el medio”, apuntó durante su último paso por Mar del Plata el director nacional de Coordinación Pesquera, Marcelo Santos.
En este marco precisamente se inscribe la renovación del “Plan de Acción Nacional para Reducir la Interacción de Aves con Pesquerías”, que llevó adelante el Consejo Federal Pesquero mediante la Resolución 15/2010.
Según estiman los científicos, el Mar Argentino y su costa albergan alrededor de ochenta especies, tanto costeras como pelágicas, que viven y se alimentan en la zona.
El rango varía desde especies en peligro, como el albatros de tristán o el albatros de ceja negra, a especies más fortalecidas, como la pardela de cabeza negra, el cormorán de cuello negro y el cormorán imperial, entre otras.
Sin embargo, la mayoría de ellas son muy vulnerables debido a su longevidad, reproducción tardía y bajo número de crías. Esto, claro, obliga a redoblar los esfuerzos.
“Además de la mortalidad incidental de aves causada por la flota palangrera, potera o algunos estratos de la arrastrera, existen otro tipo de interacciones con las pesquerías, como el aprovechamiento de los descartes, que podrían alterar el balance de las comunidades”, apuntaron los consejeros.
Por lo general, las aves se ven afectadas al quedar atrapadas por anzuelos y redes o al colisionar con cables. Estudios señalan que las tasas de
captura variaron entre aproximadamente 3 aves por día en el área norte de Islas Malvinas a 0,04 aves por lance en la zona costera de la provincia de Buenos Aires.
Ahora, con el plan se busca apuntalar la recolección de datos mediante observadores abordo y reducir al mínimo la captura incidental letal y no letal de aves de acuerdo a las técnicas disponibles. De lo contrario, las exportaciones podrían verse afectadas.
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